Duele octubre 26

El duelo no es solo una palabra en el diccionario; es una vivencia íntima y compleja que atraviesa el cuerpo y la memoria. A través de este espacio en Historias para no llorar, compartimos sensaciones reales desde la cotidianidad para aprender a acompañar ese doler.

El peso de la rabia

A veces el duelo se viste con tonos intensos e inesperados. La rabia aparece sin pedir permiso, cuestionando cada certeza y recordándonos que aceptar la pérdida no es un camino lineal ni apacible, sino una sacudida que pide ser escuchada.

La impotencia del silencio

En los matices grises de la rutina se esconde la impotencia de no poder cambiar lo sucedido. Reconocer este sentimiento no lo resuelve de inmediato, pero permite dar espacio al desahogo y a una presencia honesta ante el dolor ajeno.

 

EL PECHO DE HIERRO 

SE OXIDA DENTRO DE MI 

LOS PULMONES ERGUIDOS PRESIONAN 

Y ANGUSTIAN .

MIS OJOS SON MARES,

ANTES POR AMOR,SOLO.

SORDOS MIS OIDOS

ESTAN PARA LA MUSICA Y LA MUSA

DESCANSA MI RIGIDEZ ,EN LA MUERTE

DEL PENSAMIENTO Y EL CORAZON .

 

Aprender a acompañar la tristeza

Acompañar no exige tener las respuestas correctas ni frases hechas. Significa estar al lado, sostener la pausa y comprender que cada persona transita sus propios tiempos, hallando refugio en la simple calidez de una escucha atenta.