Septiembre y octubre
Entre el eco del verano que se despide y las primeras brisas del otoño, abrimos un espacio de escucha atenta. Historias para no llorar recorre la cotidianidad de estos meses de transición, encontrando en el cambio de tiempo un motivo para reconectar con nosotros mismos.

La temperatura marca nuestro ritmo vital. Descubrimos cómo ese calor suave de finales de septiembre nutre la salud mental, ofreciendo calma antes de que llegue el frío intenso. Aprender de lo que sentimos en la piel nos ayuda a sostener el ánimo en los días más cortos.
El calor residual y el bienestar interior

Octubre invita a bajar el ritmo de la ciudad y regresar al silencio de los pueblos. Te animamos a escuchar el relato de vuelta a lo rural, un viaje sonoro donde los pasos sobre caminos de tierra y el aroma a leña devuelven el sentido a los detalles más sencillos.
La llamada de la vuelta a lo rural

SIGO EN CASA DE MI ABUELA Y ME HA SALIDO UN TRABAJO DE ESCRITORA EN UNA REVISTA.EL SUELDO ES MENOR QUE EN EL EXTRANJERO ,DE CAMARERA PERO ME VOY A QUEDAR EN ESPAÑA.
ESTAR RODEADA DE ARBOLES Y MONTAÑAS Y UNA GATITA ME HAN HECHO SENTIR EL BIENESTAR MENTAL QUE NECESITABA .
HE EMPEZADO A SALIR CON EL CHICO DEL QUE OS HABLE Y ES REALMENTE UN ANGEL.YA ERA HORA.
TAMBIEN ES QUE DEBE SER LA MIA ,MI HORA,PORQUE ESTA VEZ,NO EMPIEZO POR ENAMORARME Y MIRA,QUE ME GUSTABA TENER FLECHAZOS.
A VECES ME ASALTAN LOS PENSAMIENTOS SOBRE LA MUERTE DE MIS ABUELOS Y LA DE MI MADRE VIVIENDO CON MI EX Y SALGO A CAMINAR.
EL OTRO DIA BUSQUE EL NOMBRE DE MI ABUELO EN UN DOCUMENTO :ADOLFO VICENT BERENGUER...PUEDO COMPRENDER SUS FIJACIONES Y TRAUMAS .ME PUSE A LLORAR.ES EL HOMBRE MAS COHERENTE Y TRANQUILO QUE HE CONOCIDO.CARIÑOSO Y SILENCIOSO......COMO UN SER HUMANO, MILAGROSAMENTE, SÍ DA LO QUE NO HA RECIBIDO.
Aprender de lo cotidiano
Desde Valencia, nuestro servicio de animación a escuchar rescata historias reales donde el aprendizaje surge sin artificios. Cada relato compartido en este cambio de estación es una invitación a reflexionar, respirar hondo y abrazar el curso natural de la vida.