Me bajo: rumbo a la orilla

Dejar el campo no siempre significa perderse en el asfalto de la gran ciudad. A veces, bajarse a tiempo es elegir el sonido del mar, aprender a mirar despacio y descubrir que formar parte de un lugar requiere tiempo, paciencia y afecto.

El cambio de rumbo

Empacar la calma de la tierra para abrir la ventana frente al oleaje. No buscaba el bullicio metropolitano, sino la inmensidad del agua salada y la oportunidad de reiniciar la mirada desde un rincón cotidiano.

Afecto y pertenencia

Conocer una comunidad no sucede en dos días. Integrarse exige escuchar los silencios de los vecinos, comprender sus ritmos y regalar afecto para sentir que los pasos ya no son ajenos a la arena.

ME BAJO ....OCTUBRE 26

LO ATORMENTADA QUE ESTABA AYER POR NO HABER ESTADO EN EL LUGAR DE MI MADRE ,SE ME FUE PASANDO Y MI EX ,AMIGO INCONDICIONAL ,AHORA ,ME ESTA ESCRIBIENDO.

ME DOY CUENTA QUE LAS TERAPIAS ,QUE ALGUIEN TE AYUDE PROFESIONALMENTE,DESDE FUERA, ES UN GRAN SOPORTE PARA NUESTROS PROCESOS,ES DECIR :

YA NO MUERO DEL TODO

YA SOLO LLORO Y LLORO

YA SOLO ME DUERMO DETRAS DEL LLANTO 

YA SOLO ,DESPIERTO Y ME ACARICIA EL SOL.LO SIENTO.

EN FIN EN TODO ESTO ESTABA Y EMPIEZO A RELEER TEXTOS PARA EL TRABAJO CUANDO LLEGA MI VECINA.

ME CUENTA QUE LE HAN ROBADO LA LEÑA ,LOS DOS ENERGUMENOS QUE SIEMPRE ANDAN ARRAMBLANDO POR LAS TIERRAS DE ALMENDROS .Y LE DIGO QUE LOS DENUNCIE .ELLA ME DICE QUE AMBOS SON CAZADORES Y POSEEN RIFLES.

ME BAJO DE ESTE BARCO Y ME SUBO A OTRO CERCA DE LA ORILLA.

HORRIBLE!!!!!

 

Decidir a nuestro favor

Si no nos involucramos activamente en nuestro entorno, terminamos viviendo vidas decididas por otros. Acercarse, participar y comprometerse con el lugar que habitamos es el único modo de decidir con libertad.